Solo algunas mujeres que han sido
diagnosticadas con endometriosis, han tenido la suerte de contar con un
tratamiento integral. Desde mi punto de vista y como leo en varios grupos,
muchas de nosotras también caemos en depresión por no poder tener una vida normal,
no hacer lo que queremos y también por no poder ser madres. La ansiedad también
suele ser una de nuestras fieles compañeras.
No todos los médicos nos apoyan y
orientan correctamente, muchas veces tenemos que sufrir en silencio.
Y algo que creo que debemos tomar en cuenta o más bien tomar
acción, es en nuestra salud mental, que es un punto realmente importante.
Hace
un par de días me topé con un artículo llamado "Psicosis cíclica y
menstruación: a propósito de un caso" en donde se explica el caso de una
adolescente que comenzó a tener episodios psicóticos durante su menstruación, eso me hizo pensar en el pasado, en cómo fue mi adolescencia respecto a mi
menstruación, entonces, recordé que no fue de lo mejor, sufrí de depresión y
ansiedad por un buen periodo de tiempo, pero la duda de esto es, si estaba
relacionada con mis periodos menstruales, la verdad nunca lo asocié.
Así que a
quien lea esto y padezca de endometriosis, o que tenga cerca a alguna
adolescente en quien noten un comportamiento distinto durante su menstruación,
exhorto a que busquemos ayuda profesional e independientemente del tratamiento médico habitual, también
acudan con algún psicoanalista para trabajar en nuestra salud mental.
¡¡Atención!! No estoy diciendo que la endometriosis sea la causa de algun desorden mental, eso no lo sé, pero lo que sí sé es que nuestra menstruación no solo nos afecta en nuestra zona pélvica, sino en todo nuestro sistema.
Alcemos la voz, muchas veces creemos que por el hecho de estar en la asolescencia es sinonimo de subidas y bajadas de emociones y lo asociamos a un problema de temperamento. Seamos observadoras, veamos cada cuanto presentan nuestras adolescentes algún episodio de depresión, asiedad, etc. Y busquemos ayuda, llevemoslas al médico.
Lunes
3 de junio, amanecí con un dolor extraño en mi pierna derecha. -No pasa nada,
me digo. Lo tolero, me cambio, desayuno y voy al trabajo. Subo y bajo
escaleras, el dolor sigue, camino raro y la gente lo nota, en fin. -Solo me
lastime la rodilla, les digo. Aunque en realidad no sé por qué apareció ese
dolor.
Martes
4 de junio, me desperté, el dolor en mi pierna sigue, no tengo opción, hoy es
el día de mi examen para obtener el máster, fui, expuse y aprobé. Después de 3
años de estudio, meses de escribir la tesis, meses de dolor, fatiga, de querer
botarlo todo, de ansiedad, de depresión, de una laparoscopia, un diagnóstico de
endometriosis y un proceso de asimilación de la enfermedad. Aquí estoy,
defendiendo un trabajo que me ha costado mucho, mucho más de lo que mis
compañeros se pueden imaginar.
Miércoles
5 de junio, llego a la oficina y me llueven las felicitaciones y halagos,
agradezco y trabajo como normalmente, sigo con el dolor en la pierna, es un
dolor en la parte de atrás de la rodilla, no sé qué sea.
Jueves
6 de junio, llega mi menstruación, no aguanto el dolor y mi esposo me lleva a
urgencias.
La
doctora que me atendió, en primer lugar, se molestó por mi presencia en el área
llamada tococirugia, sin embargo, el ginecólogo que me atiende normalmente, dijo que si presentaba
molestias me debía presentar a esa área, le dije.
Me
hizo algunas preguntas, entre ellas me dijo - ¿qué heridas tienes?
Quizá
algunas de ustedes comprendan la pregunta, pero yo no la comprendí y
respondí
-
¿Cómo? la doctora esbozo una sonrisa burlona. En ese momento me llené
de rabia «Por Dios, usted es médico y mujer ¿Podría demostrar algo de
sensibilidad?» pensé.
Respiré
hondo y le respondí -No entiendo tu pregunta, ¿a qué te refieres?
Aun con su sonrisa burlona y un poco alzando la voz, me dijo -Si, ¿qué
dices según tú que te encontraron?
Y
pensé «¿Qué según yo?», pero el dolor era fuerte como para comenzar a alegar contra ella, además, yo era la que necesitaba la ayuda, y no me iba a arriesgar a que me sacara sin brindarme la atención.
Como
pude, le expliqué todo mi proceso y la razón por la que estaba ahí en ese
momento. Al final me canalizaron y solo me inyectaron medicamento para el dolor, que lo único
que hizo es bajarlo ligeramente, a uno más tolerable.
Viernes
7 de junio, me levanto, ligeramente me siento mejor, desayuno, me cambio y voy
al trabajo, pero, los efectos del medicamento se sienten, me caigo de sueño, mis
párpado no pueden más.
Si
me leen, sabrán que solo nosotras sabemos lo complicado que se nos vuelven
actividades tan sencillas, lo complicado que es comprometerse y que te asignen
fechas que en realidad no eres capaz de garantizar que estarás bien. Uno de mis
miedos era que durante mi exposición me viniera un cólico o se me bajara la
presión o cualquier otro de mis síntomas habituales.
Solo nosotras comprendemos todas las preocupaciones y miedos que tenemos presentes todo el tiempo.
Porque en mi caso y como me dijo días después un especialista en endometriosis "el hecho de ser ginecólogo, no quiere decir que realmente conozcan la enfermedad y cómo tratar a la paciente con endometriosis".
Es por ello que decidí hacer un compendio de testimonios de mujeres, en donde quisieran narrar sus experiencias en relación al desconocimiento de la enfermedad por parte de las personas en general.
He pedido ayuda a través de un
grupo muy solidario que se encuentra en Facebook, llamado "Afectadas de endometriosis" y del cual les
agradezco a todas las mujeres que compartieron su historia.
En el post de la siguiente semana, publicaré el compendio de estas historias, y deben saber, que está dedicado a cada una de ustedes, gracias por comprtir sus experiencias.
Es un
hecho que la gran mayoría de las mujeres que padecemos de endometriosis,
sufrimos de dolores que en muchas ocasiones nos incapacitan, de modo que
debemos buscar la forma de salir del trabajo, de la escuela y cancelar nuestros
compromisos, para ir a vivir nuestro dolor en soledad, eso en el mejor de los
escenarios, el peor sería salir directo al hospital.
En mi
viaje por esta enfermedad, me di cuenta que no solo el dolor es nuestro
problema, el día de la regla puede llegar a convertirse en un verdadero
suplicio. A mí y a muchas mujeres, la inflamación, la diarrea, las náuseas y el
flujo abundante es parte de nuestra vida por algunos días cada mes.
Así que
en mi experiencia dejo aquí el kit básico de las mujeres con endometriosis.
1.-
Medicamento
Si
cuentas con un tratamiento, es necesario que continúes con él, de modo que te
recomiendo que, no olvides traer en tu bolsa, mochila o dejar en tu escritorio
de la oficina, el clásico naproxeno, tramadol, ibuprofeno, el medicamento que
te sea de ayuda para el dolor e inflamación o cualquiera recetado por tu médico.
2.-
Inflamación
A muchas
de nosotras nos ocurre que aumentamos varias tallas. Usualmente yo uso blusas un
poco largas, de modo que me permite dejar abierto el pantalón y colocar una
liga entre el botón y el ojal (como las embarazadas) y así ya no tengo la
incomodidad de sentirme apretada.
Otra
recomendación es traer siempre en la mochila, bolsa o en el coche lycra, leggins o
simplemente una muda extra de ropa, eso incluye: sostén deportivo ya que se nos
hinchan los senos, blusa, pantalón, pants o falda, calzoncillos y hasta calzado.
Esto
último es debido a que algunas de nosotras no solo sufrimos de inflamación en
el vientre, también nos inflamamos de todo el cuerpo.
3.- Flujo
Esta
recomendación es subjetiva, en lo personal procuro tener mi dotación de toallas
sanitarias, de hecho, confesaré en este momento que uso una gran variedad como:
nocturnas, de flujo regular y delgadas. Es decir cada uno para cada momento de
la regla.
El uso de
toallas sanitarias, debe ser muy cauteloso, el cambio constante de ellas es
necesario, para evitar una infección. No sé si a alguna de ustedes les pase,
pero las infecciones a pesar de mis cuidados extremos, son difíciles de evitar,
de hecho un artículo publicado por la Fertility
and Sterility Journa (Gemmill,
Stratton, Cleary, Ballweg, y Sinaii, 2010), menciona
la predisposición de las mujeres con endometriosis a infecciones recurrentes de
tipo, respiratorias, vaginales y también presencia de hongos y hasta
cáncer.
Por lo
tanto, recomiendo que guarden su dotación de toallas sanitarias y las cambien
constantemente.
Otro
problema que se presenta, es que algunos cuerpos, desprenden coágulos, mismos
que quedan atrapados entre el vello púbico, y al tratar de limpiarlo podemos
dejar pelusas del papel higiénico que nos pueden causar infecciones. Una
doctora me recomendó dejar de usar el papel de baño para limpiarme en cada
cambio de toalla, sustituyéndolo por toallitas para bebe hipoalergénicas.
Por otro
lado, también está la opción de la copa menstrual, pero no la he usado, no sé
qué tan recomendable sea, he leído buenos comentarios, pero no sé tampoco qué
tan cómoda sea.
4.-
Líquidos
Creo que
esto es muy simple y siempre nos lo han dicho, tomar mucha, mucha agua, algún
té o lo que sea que nos permita estar más tranquilas. Algunas mujeres se
sienten mejor consumiendo tés de manzanilla, canela, etc. En lo personal un té
nunca me ha ayudado a mí para nada, refiriéndome a la endometriosis obvio.
5.-
Almohadillas térmicas
Yo me
conseguí aquí en México unas almohadillas que presionas y se ponen calientes en
instantes, en mi caso me ayuda a la desinflamación. Existen de diferentes tipos
de almohadillas, inclusive algunas las podemos hacer nosotras mismas, con tela
y arroz, las podemos calentar metiendo unos minutos al microondas y listo.
Aquí dejo
el enlace de las que yo tengo y un tutorial de cómo podemos hacerlas nosotras
mismas.
Últimamente
yo he tenido un síntoma diferente y es que se me baja la presión antes de
comenzar a menstruar, de modo que me siento muy débil y que no puedo valerme
por mí. Afortunadamente no me ha pasado sola en la calle, pero eso me hizo
pensar en comprar un brazalete de información personal, en donde vengan todos
mis datos, nombre, teléfono, número de seguro social, tipo de sangre y que
padezco de endometriosis, en caso de que me desmaye o se me baje la presión,
las personas sepan donde llevarme y sea atendida a la brevedad. He visto varios de venta en Internet y bueno, en realidad este tipo de brazaletes pueden ser usado por todas las personas. Aquí en México las más económicas son de acero inoxidable y las venden en los centros comerciales o donde le mandamos a hacer las plaquitas a las mascotas.
Creo que
por ahora son las recomendaciones que tengo, por favor si tienes otra
recomendación, ayudémonos y déjala en los comentarios.
Después de la laparoscopia, pase
una noche terrible, muy incómoda y dolorosa. Sin embargo, soy una persona que
cree que una de mis misiones en la vida, es sacarle una sonrisa a las personas
que ama, así que comencé a hacerle bromas a mi mamá y a mi esposo, sobre que
había olvidado decirle al médico que “ya que andaba por ahí, me hiciera la lipo
(refiriéndome a la liposucción)” y cosas así. Porque ok entiendo que nosotras
pasamos el dolor, pero también existe un daño colateral en nuestros familiares.
Al día siguiente, la enfermera me
dijo que debía sentarme, poco a poco, hasta lograr incorporarme, de manera que
debía comenzar a caminar ese mismo día, sinceramente yo no quería moverme, el
dolor era fuerte, y en mi pierna derecha sentía un dolor muy particular, era la
sonda, al cabo de unas horas vino una doctora, se miraba un poco malhumorada,
me dijo que me revisaría y presiono con sus manos mi vientre, del lado derecho
y del lado izquierdo, en un lado no dolió y en otro sí, justamente del lado que
doctor mencionó que tenía más adherencias. La doctora, me llamo la atención porque aún no
me paraba a caminar, así que le dije que tenía dolor en mi pierna, por la sonda,
fue entonces cuando le llamo la atención a la enfermera en turno, pues según
esto debía haberme quitado la sonda desde la madrugada. En fin, en ese mismo
instante vino la enfermera y me quito la sonda, sentí un dolor terrible, fue
rápido su movimiento, pero doloroso, bueno, la incomodidad se había acabado.
Aquí dejo un vídeo que muestra, cómo se coloca una sonda vesical, enlace.
Entonces me incorporé, poco a
poco, me sentía sucia, me sentía cansada y adolorida, después de unos minutos,
comencé a caminar en el pasillo, al verme la enfermera me pregunto si me sentía
bien, le dije que sí, entonces me dijo que podía bañarme.
Me bañé y después vino una
estudiante de medicina, me hizo unas preguntas y hacia énfasis en si había
orinado, le dije que no, que no tenía mucho que me habían quitado la sonda. Me
respondió que si no orinaba ese día no me podía ir a casa. Lo que yo deseaba era irme lo más
pronto posible, el dolor es más soportable en casa, bueno eso creo yo, así que
después de un rato, le pedí a mi mamá que me ayudara a ir al baño, intente
orinar y si, lo logre, así que con toda la intención de que me dieran el alta,
camine hacia el lugar donde están los médicos, para que me vieran caminando y
le dije a la estudiante de medicina que ya había orinado, solo le hice una seña
de pulgares arriba, a lo que respondió levantando los pulgares de ambas manos,
honestamente fue más cómodo tratar con esta chica que con la doctora.
Me dieron el alta, en realidad no
me indicaron ninguna dieta y solo me dieron medicamento para la inflamación y
el dolor.
Me dieron 20 días de incapacidad,
durante mi recuperación cuide mucho la limpieza de mis heridas, en realidad
eran 3 muy pequeñas, una en el ombligo y las otras dos en mi vientre una de
cada lado, me dolían y podía ver las suturas.
Mi cuñada, que es médico, estaba
muy atenta a si me sentía mal o si tenía fiebre, afortunadamente no, no tuve
fiebre y día a día el dolor y la inflamación bajaban. También me dio la
indicación de que no debía tener las heridas tapadas, es decir no vendas ni
gasas, que era necesario que recibieran el aire para que cicatrizaran lo más
pronto posible. Aquí debo decir que yo tenía la necesidad de tener las heridas
cubiertas, no lo sé, me sentía más segura, pero mi familia, todo el tiempo
estuvo al pendiente de que siguiera las instrucciones correctamente, también me
dijo que me bañara con jabón neutro, y que debía caminar mucho, cabe decir que
en el IMSS no me dieron ninguna indicación de estas, yo solo seguí los consejos
de mi cuñada, que es médico y que honestamente, me ayudaron a tener una pronta
recuperación.
Así, cada día que pasaba me
sentía mejor, cada día podía caminar más tiempo, obviamente no salía a la calle
a caminar, sino que lo hacía dentro de la casa o el jardín.
Pasaron los 20 días y me debía
presentar en el trabajo, el dolor era menos, pero cada vez, que me sentaba y me
paraba, me dolía la herida del ombligo. Me presenté a trabajar y trataba de permanecer
en mi oficina, le dije a mi jefe que aún no podía subir y bajar escaleras, y
tuve la suerte de que me dieran todas las facilidades, por esos días. Poco a
poco me fui recuperando hasta que llego el día en que dejo de dolerme la herida
del ombligo, me atrevería a decir que desapareció después del mes de la
cirugía.
Debo decir que temía mi primera
regla después de la laparoscopia, obviamente siempre le temo a mi regla, pero
en esta ocasión mi expectativa era alta, en mi mente soñaba que no existiría
dolor, ni inflamación, ni dolor de cabeza, ni gases, ni diarrea.
Pues bien, la regla llego con
unos pocos días de retraso, lo que supuse que era normal debido a la intervención
y los medicamentos que me suministraron. Llego el día de mi regla, todo bien,
todo totalmente anormal para mí, no sentía dolor, ni estaba inflamada, esa vez,
pude hacer mi vida normal, como cualquier mujer sin este padecimiento, me
sentía en lo gloria.
El médico dijo que retiro
adherencias de muchos años atrás y que había hecho un lavado total. Así que en
esa ocasión no falte al trabajo, hice mis actividades normales y me sentí bien,
como no me había sentido en muchos años.
Sin embargo, tenía en mi mente,
que esta tranquilidad era solo por un periodo corto, que esta enfermedad no
tiene cura, que a veces vuelve lentamente o con más fuerza, pero mientras eso
pasará, disfrute esos días.
Después de un año de estudios y de insistencia de
mi parte a los médicos de "Medicina Familiar" del IMSS, por fin
accedieron a enviarme al especialista. Una vez con el ginecólogo, le explique
mis síntomas; cólicos tan fuertes que me impedían realizar mis actividades
cotidianas, inflamación, dolor pélvico, que en ocasiones me impedía caminar,
sangrado abundante con coágulos y mis múltiples intentos de quedar
embarazada sin éxito.
Fue entonces cuando me dijo que podría padecer
endometriosis, que para realizar un diagnóstico de esta afección era necesaria
una laparoscopia exploratoria, me explico el procedimiento y me indico estudios
de tiempos de coagulación. Además, me proporciono una hoja para el banco de sangre,
ya que debía llevar un donante.
La parte del donante fue la más compleja, pues
los donantes que lleve, ambos fueron rechazados, por lo tanto, tarde algunos
meses en conseguir uno que fuera aceptado por el sistema.
Según nos explicaron, el nuevo sistema de
donaciones que maneja el IMSS es más cuidadoso y exigente para recibir la
sangre, nos comentaban que anteriormente se realizaban a criterio del médico
basados en los resultados de la muestra de sangre, pero que ahora, los
resultados son ingresados a un sistema el cual dictamina si el candidato es
aceptado o no (esta información nos la proporciono el personal médico del banco
de sangre), de cualquier modo, dejo aquí los "Requisitos y
preguntas frecuentes para donación de sangre en el IMSS"
Acudí nuevamente al ginecólogo para presentar el
sello del banco de sangre y me sorprendí bastante, pues me programaron para
cirugía a los 8 días, por lo tanto, tenía que hacer los ajustes necesarios en
casa y en el trabajo. Pero también decidí preparar mi cuerpo; normalmente
consumo una vez al día una pastilla de ácido fólico y complejo B, por lo tanto,
opté por complementar esa semana mi dieta con comida más sana, menos grasas y,
sobre todo, tuve cuidado con los alimentos que consumía, es decir, esa semana
consumí solo alimentos preparados en casa.
Unos días antes, me citaron para una charla con
la trabajadora social, en donde explica lo que debemos o no traer, no es una
sesión personal, pues reúne a todas las personas que se someterán a diferentes
cirugías. En mi caso, nos indicó lo que debíamos comer antes de ingresar, así
como los objetos personales que debíamos traer al momento de nuestro ingreso.
Al fin llego el día de mi ingreso al hospital,
fue un domingo por la tarde y la cirugía estaba programada para el lunes por la
mañana. En la clínica del IMSS donde acudí, me recibieron en el área de
urgencias. Yo llevaba una bolsa de mano con mis objetos personales, la
trabajadora social que me recibió a mí y a otra chica, me indico que debía
llevar mis cosas en una bolsa de plástico transparente, esto debido a que
seriamos hospitalizadas en el área de recién nacidos y lo hacían por seguridad.
Amablemente una afanadora me obsequio una de las bolsas limpias que tenía en su
bodega y pude cambiar mis cosas.
Al llegar al piso que me asignaron, el enfermero
me coloco la pulsera con mis datos personales y me dio una bata, indicándome el
lugar donde me debía cambiar y el número de cama que me correspondía.
Una vez con mi bata, me dirigí a la cama que me
asignaron, en ese mismo lugar acondicionado para seis personas, se encontraban
ya cinco mujeres.
En ese momento comencé a sentirme nerviosa, pues
observaba a todas las mujeres canalizadas y algunas quejándose del dolor, en
fin.
Alrededor de las 19:00 horas, llevaron la cena,
sé que a muchas personas no les gusta la comida de hospital, pero en mi caso,
yo no consumo sal y el azúcar solo en bajas cantidades, así que la comida del
hospital para mi gusto, estaba aceptable.
La enfermera me indico que después de las 11 de
la noche no debía consumir ningún alimento sólido, también me dijo que vendría
después a realizarme un enema (lavado intestinal), dejo aquí un enlace para conocer
el procedimiento.
Debido a la indicación solo consumí el agua que
me habían dejado a la hora de la cena. Al llegar la media noche la enfermera
acudió a realizarme el enema, coloco un pañal para adulto sobre la cama y me
dio indicaciones, colocándome de costado, en realidad es una sensación
sumamente desagradable, pero debo entender que esto es parte del procedimiento.
Una vez que termino, me dijo que me darían ganas de ir al baño, y que la
intención era que mi intestino quedara lo más limpio que se pudiera. Me informó
que a las 6 de la mañana haría el mismo procedimiento nuevamente.
La noche fue pesada, supongo que un poco por los
nervios y otro poco porque las camas de hospitales no son muy cómodas que digamos.
A las 6 de la mañana la enfermera me realizo
nuevamente el segundo enema, y me dijo que tenía que bañarme, e hizo énfasis en
que no debía mojarme la cabeza, ya que no podría ingresar al quirófano con la
cabeza mojada, no pregunte la razón, pero supongo que es porque el quirófano es
un lugar muy frío.
A las 8:30, la enfermera me coloco vendas en
ambos pies y me indico que me sentara en una silla de ruedas, coloco mi
expediente en la parte trasera y bajamos al quirófano, una vez ahí, me entrego
con otra enfermera quien me llevo a una banca en donde permanecí sentada alrededor
de 45 minutos. De pronto llego una estudiante de medicina a hacerme algunas
preguntas, como; si sabía lo que me harían, qué había comido, si había tenido
cirugías anteriormente, etc. Realizo las anotaciones correspondientes en mi
expediente.
Un poco más tarde vino el cirujano y la
estudiante leyó el resumen de mis respuestas, el médico me dijo que unos
momentos realizarían el procedimiento. Momentos después vino el anestesiólogo,
se presentó y me hizo las mismas preguntas y otras diferentes.
Aquí me gustaría detenerme un poco, sé que muchas
veces el servicio de salud de México ha tenido muchas críticas, sin embargo,
debo decir que el personal que me atendió en ese momento, todos fueron muy
amables y siempre trataron de que me sintiera tranquila.
Al cabo de unos minutos se presentó otra
enfermera, me dijo que ella me acompañaría en la cirugía y que me canalizaría,
debo ser honesta, mi nerviosismo era este momento, no la cirugía, por alguna
razón me aterraba que me canalizaran, así que decidí respirar hondo y profundo
para tratar de tranquilizarme, en realidad no sentí mucho dolor así que me fue
rápido y sencillo.
Me quede sola por unos instantes, y comencé a
sentirme mal, quizá fue la presión, no lo sé, pero sabía que si me fallaba la
presión, no me realizarían el procedimiento, y pensé para mis adentros, que no
había hecho todo y llegado tan lejos como para que eso me detuviera, así que
hice ejercicios de respiración y poco a poco me sentí un poco mejor, justo
estaba en eso, cuando la enfermera me llamo, así que camine hacia la cama de
cirugías, haciendo mis ejercicios de respiración, me ayudaron a subirme pues
soy una mujer de estatura un poco baja, me acosté en la plancha con los brazos
abiertos, el anestesiólogo me coloco un esfigmomanómetro en el brazo, un
medidor de pulso cardíaco en el dedo y una especie de ventosas en mi pecho, me
dijeron que cerrara los ojos y que respirara.
Desperté en una cama, a un costado de la banca
donde había estado esperando para ingresar al quirófano, me percate que tenía
muchas cosas conectadas, en mi nariz tenía una manguera de oxígeno, intente
mover mis pies, pero sentí dolor en mi pierna derecha, unos minutos después
comencé a sentir un dolor pélvico muy fuerte, sin embargo, digamos que en mi
menstruación mi dolor pélvico se mide en una escala del 1 al 10, y había tenido
en los últimos meses un 10, por no decir 12. En esta ocasión mi dolor pélvico
era de 8, trate de ser valiente y no dije nada, al cabo de unos minutos una
enfermera se me acerco y me pregunto, cómo me sentía, le dije que tenía mucho
dolor en mi espalda baja, me dijo que regresaba en unos minutos, cuando
regreso, coloco en el aparato de canalización un medicamento, que calmo el
dolor muy rápidamente, obviamente me dio el nombre del medicamento, pero
honestamente no lo recuerdo, supuse que aun estaría un tiempo en recuperación,
así que decidí cerrar los ojos y dormir. Después de (en realidad no sé cuánto
tiempo) me despertó la enfermera, me dijo que me subiría a piso. Fue entonces
cuando vi, me sentí aterrada, tenía una sonda, Dios santo, jamás me habían
puesto una sonda, y es una de las cosas a las que más le temía, ahora el dolor
de mi pierna derecha tenía sentido.
Llegue nuevamente a mi cama de hospital, hasta
este momento yo no sabía nada sobre el procedimiento, y si habían encontrado
algo. Al poco tiempo se acerco mi mamá, me dijo que el médico había salido a
darle los pormenores de la cirugía, le comento que había encontrado adherencias
de muchos años, que me limpio lo más que pudo y que efectivamente el
diagnostico era endometriosis.
Parecerá insensato, pero, la verdad, me alegre,
de verdad sentí alegría, no me juzguen, ahora explicare la razón. Si leyeron un
post anterior llamado “¿Cómo me diagnosticaron endometriosis?”, notaran que he
sufrido de esta enfermedad desde hace más de 18 años, es decir, han sido años
de dolor y, además, años de ser incomprendida, de ser juzgada, como la mujer
que no aguanta nada, como la mujer floja, la mujer gorda, la mujer con dolor de
cabeza.
Yo sabía que algo me pasaba, yo sabía que algo no
estaba bien conmigo, y este diagnóstico me daba la razón a mí, ahora quisiera
tener frente a mí a todos esos doctores que me atendieron por años, hombres y
mujeres, que me dijeron que el dolor era normal, que todas teníamos dolor, que debía
de ser fuerte, que solo tomara agua, que me pusiera compresas calientes, que
tomara té de manzanilla, jamás esas recomendaciones me sirvieron, y yo solo me sentía
agotada y con dolor, y así fue por muchos años, por fin tenía una respuesta,
aunque parezca increíble, que nadie me hacía caso, esa es la verdad, así me
paso a mí.
Si alguien lee esto y es mujer, quiero decirte
que el dolor no es normal, las mujeres no debemos sufrir en nuestros días, el
sufrimiento no es normal.