lunes, 17 de junio de 2019

Lunes 3 de junio, amanecí con un dolor extraño en mi pierna derecha.  -No pasa nada, me digo. Lo tolero, me cambio, desayuno y voy al trabajo. Subo y bajo escaleras, el dolor sigue, camino raro y la gente lo nota, en fin.  -Solo me lastime la rodilla, les digo. Aunque en realidad no sé por qué apareció ese dolor.

Martes 4 de junio, me desperté, el dolor en mi pierna sigue, no tengo opción, hoy es el día de mi examen para obtener el máster, fui, expuse y aprobé. Después de 3 años de estudio, meses de escribir la tesis, meses de dolor, fatiga, de querer botarlo todo, de ansiedad, de depresión, de una laparoscopia, un diagnóstico de endometriosis y un proceso de asimilación de la enfermedad. Aquí estoy, defendiendo un trabajo que me ha costado mucho, mucho más de lo que mis compañeros se pueden imaginar.

Miércoles 5 de junio, llego a la oficina y me llueven las felicitaciones y halagos, agradezco y trabajo como normalmente, sigo con el dolor en la pierna, es un dolor en la parte de atrás de la rodilla, no sé qué sea.

Jueves 6 de junio, llega mi menstruación, no aguanto el dolor y mi esposo me lleva a urgencias. 
La doctora que me atendió, en primer lugar, se molestó por mi presencia en el área llamada tococirugia, sin embargo, el ginecólogo que me atiende normalmente, dijo que si presentaba molestias me debía presentar a esa área, le dije.

Me hizo algunas preguntas, entre ellas me dijo - ¿qué heridas tienes? 
Quizá algunas de ustedes comprendan la pregunta, pero yo no la comprendí y respondí 
- ¿Cómo? la doctora esbozo una sonrisa burlona. En ese momento me llené de rabia «Por Dios, usted es médico y mujer ¿Podría demostrar algo de sensibilidad?» pensé.
Respiré hondo y le respondí  -No entiendo tu pregunta, ¿a qué te refieres?  Aun con su sonrisa burlona y un poco alzando la voz, me dijo -Si, ¿qué dices según tú que te encontraron?

Y pensé «¿Qué según yo?», pero el dolor era fuerte como para comenzar a alegar contra ella, además, yo era la que necesitaba la ayuda, y no me iba a arriesgar a que me sacara sin brindarme la atención.

Como pude, le expliqué todo mi proceso y la razón por la que estaba ahí en ese momento. Al final me canalizaron y solo me inyectaron medicamento para el dolor, que lo único que hizo es bajarlo ligeramente, a uno más tolerable.

Viernes 7 de junio, me levanto, ligeramente me siento mejor, desayuno, me cambio y voy al trabajo, pero, los efectos del medicamento se sienten, me caigo de sueño, mis párpado no pueden más.


Si me leen, sabrán que solo nosotras sabemos lo complicado que se nos vuelven actividades tan sencillas, lo complicado que es comprometerse y que te asignen fechas que en realidad no eres capaz de garantizar que estarás bien. Uno de mis miedos era que durante mi exposición me viniera un cólico o se me bajara la presión o cualquier otro de mis síntomas habituales. 

Solo nosotras comprendemos todas las preocupaciones y miedos que tenemos presentes todo el tiempo. 

Porque en mi caso y como me dijo días después un especialista en endometriosis "el hecho de ser ginecólogo, no quiere decir que realmente conozcan la enfermedad y cómo tratar a la paciente con endometriosis".


Es por ello que decidí hacer un compendio de testimonios de mujeres, en donde quisieran narrar sus experiencias en relación al desconocimiento de la enfermedad por parte de las personas en general. 

He pedido ayuda a través de un grupo muy solidario que se encuentra en Facebook, llamado "Afectadas de endometriosis" y del cual les agradezco a todas las mujeres que compartieron su historia.

En el post de la siguiente semana, publicaré el compendio de estas historias, y deben saber, que está dedicado a cada una de ustedes, gracias por comprtir sus experiencias.







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