miércoles, 25 de julio de 2018


Tengo 34 años y desde los 17 comencé a presentar algunos malestares durante mi periodo menstrual. Mi madre me llevo al médico que nos podíamos permitir, que es en el Instituto Mexicano del Seguro Social, acudí en varias ocasiones y estas fueron mis experiencias:

Comencé a tener dolores muy fuertes al inicio de mi periodo, no solo dolor en el abdomen sino que también en la parte baja de la espalda.

La primera vez que acudimos al médico por esta razón, me dijo que estaba muy joven como para recibir alguna medicación, así que solo me recomendaba tomar mucha agua durante mis periodos.

La segunda vez, regrese cuando tenía 23 años, esta ocasión era otro médico, pensé que las cosas serían diferentes, pero me dijo que los cólicos menstruales eran normales, que no fuera cobarde, que a todas les pasa y por lo tanto, tampoco me proporciono ningún tratamiento ni me indico hacerme ningún estudio.

En ese momento no solo continuaba con los cólicos fuertes, y el dolor en la espalda baja, a estos malestares se les unió la inflamación del vientre, de modo que en esos días era sumamente difícil que mi ropa me quedara.

A los 26 años volví al médico, pues los dolores al paso del tiempo eran cada vez más fuertes, tanto en el vientre como en la espalda baja y en ese momento la inflamación no solo era del vientre, sino de todo el cuerpo, y en esta ocasión, otro médico, me comento que seguiría con esos dolores hasta que iniciara mi vida sexual, que cuando tuviera vida sexual los dolores se acabarían, así que salí del consultorio nuevamente sin tratamiento, sin indicación de estudios y sin respuestas.

Sintiéndome mal, porque, al parecer yo era la única que me quejaba de tal manera, de momento pensé que el problema era yo.

En fin, así paso el tiempo y por mi misma, descubrí el naproxeno, así que, decidí tomarlo cada que iniciaba los dolores en mi periodo. ¡Ojo! No estoy recomendando a nadie que se auto medique, solo estoy explicando mi historia, por otro lado quiero aclarar que el naproxeno, no me quitaba el dolor, solo lo hacía más tolerable.

Así pasaron cinco años más. 

Me case a los 29 y en realidad los dolores no cesaron. Una ocasión estando en una fiesta del trabajo, comencé a sentir muchísimo calor, estaba sudando y de pronto el pantalón me apretaba horriblemente, era señal de que mi periodo comenzaba, así que, salimos de la fiesta y vinimos a casa, al llegar inmediatamente me tome mi dosis de naproxeno, sin embargo no sirvió de nada, el dolor era terrible, como si algo me rasgara por dentro, la cadera me dolía tres veces más de lo normal, inclusive para ir al baño, camine doblada, mis piernas no me respondían, se me dificultaba caminar  y arrojaba coágulos. Sopesaba la idea de ir a urgencias, pero me daba miedo, pues creía que me dirían que exageraba, así que aguante el dolor.

En ese momento pensé en que nadie de las mujeres que yo conocía se había quejado alguna vez de un dolor tan intenso, así que comencé a investigar, seré honesta, al sentir un dolor de esa intensidad pensé que podría ser cáncer, sin embargo mis estudios del papanicolaou siempre estaban normales, por lo tanto busque “dolor menstrual excesivo”, eso me llevo a una página de Medline Plus, en donde encontré la endometriosis, muchos de los síntomas eran los que yo tenía, así que pensé, no, no soy yo.

Para ese entonces,  decidí explicarle los síntomas a mi concuño, él es médico general. Aunado a esto, llevábamos un año intentando tener hijos  sin éxito, así que me indico una serie de estudios:
  • ·         Perfil hormonal
  • ·         Química de sanguínea
  • ·         Examen general de orina
  • ·         Ultrasonido pélvico
  • ·         Colposcopia

Así que me hicieron estos estudios, al revisarlos me dijo que no veía ningún inconveniente, en relación al no poderme embarazar, así que me sugirió llevar los estudios con mi médico, y como ya lo había comentado, todo esto fue en el IMSS, por lo tanto esta vez, estaba decidida a exigir que me enviaran al ginecólogo.

Por fin acudí al médico nuevamente, con los estudios, y fue así cuando al fin me enviaron con el especialista, en donde me hicieron una serie de preguntas, y me dijeron que, posiblemente podría tener endometriosis, pero que esta afección, solamente se diagnosticaba a través de una laparoscopia exploratoria, por lo tanto comenzaron a realizarme estudios preoperatorios.

Dos meses antes de la cirugía, volví a tener episodios de dolor que me impedían realizar mis actividades, no podía caminar, el flujo era abundante y no tenía fuerzas, el dolor era insoportable y el naproxeno, ya no me servía de nada, sin embargo, ya tenía programada la cirugía y aguante el dolor.

Al cabo de unos meses, me realizaron la cirugía, y honestamente son sentimientos encontrados, por un lado me alegre (sé que es difícil de creer) pero me alegre, porque yo tenía razón, yo sabía que algo pasaba conmigo, que esos dolores no eran normales y me dio rabia, porque los doctores no me quisieron creer o más bien tenía la mala suerte de ir cuando ya habían cubierto su cuota de envíos al especialista. Al final, me diagnosticaron endometriosis, una enfermedad que no tiene cura y en realidad tampoco un tratamiento en específico.



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